En el campo del food styling de helados hay una línea invisible muy delgada entre lo sugerente y lo caótico. Trabajar con producto real para esta campaña conceptual de Farggi supuso, por encima de todo, un desafío de control del tiempo y gestión térmica en el set de rodaje.
El reto del Home Economist: Control de textura en tiempo récord
El objetivo visual no era mostrar una bola de helado perfecta, artificial e inalterable. El verdadero reto consistió en capturar el instante exacto en el que la textura empieza a rendirse sutilmente ante la cámara. Buscábamos ese preciso momento en el que el producto se vuelve orgánico, blando y apetecible, justo antes de perder su estructura y consistencia visual bajo los focos de estudio.
Para lograrlo en un bodegón (still life) de iluminación tan dramática, mi labor como home economist y estilista de alimentos se dividió en dos fases críticas: un meticuloso diseño previo de la estabilidad del helado en el backstage y un engranaje milimétrico en el set junto al equipo de fotografía.
Estilismo gastronómico de alta precisión
En este tipo de proyectos publicitarios, cada segundo cuenta. La preparación técnica y la metodología que aplico como food stylist en el backstage lo son todo para garantizar la consistencia del helado y hacer que el clic definitivo ocurra en el milisegundo adecuado, logrando una toma comercial impecable.
- Cliente / Campaña: Helados Farggi
- Dirección de Arte: Albert Folch
- Fotografía: Marçal Vaquer
- Producer: Montse Urniza
- Home Economist & Food Stylist: Olga Vila








